Detrás de toda gran revolución tecnológica siempre hay un desconocido
científico que dedicó buena parte de su vida a una investigación básica –única
y verdadera investigación– con la que creó los conocimientos imprescindibles y
las bases necesarias para el desarrollo tecnológico posterior. Los trabajos
publicados por George Boole en el año 1854 y siguientes sobre las matemáticas
de la lógica le permitieron desarrollar un sistema de reglas para expresar
problemas lógicos y filosóficos cuyos argumentos admitan dos estados (verdadero
o falso) por procedimientos matemáticos. Hoy se le considera el padre de las
operaciones lógicas que se aplican en los circuitos integrados de los
ordenadores digitales actuales y en las futuras computación cuántica y
biocomputación.