Segundo de la trilogía dedicada a los colores
El color de la piel humana es una de las características más visibles de la diversidad humana y un ejemplo clásico de una evolución adaptativa. Un ejemplo curioso es la pigmentación pálida de los europeos por no comer suficiente pescado. También ha sido durante muchos siglos, y sigue siéndolo en la actualidad, la expresión más visible de la estupidez humana al creerse unos superiores a otros por tener diferente coloración cuando todas las personas de piel clara vienen de antepasados con piel mucho más oscura.