Cuando éramos pequeñitos fuimos adoctrinados en la idea de que la Tierra tenía unos 4000 años de antigüedad y que durante la mayor parte de este tiempo fuimos los humanos su protagonista, les pusimos nombres a los animales y plantas y nos enseñaron que prácticamente estaban puestos sobre la Tierra para nuestro uso. Esta idea fuertemente antropocéntrica nos hizo arrogantes, nos creímos que éramos los dueños de la Tierra y que podíamos usarla a nuestro antojo. Ahora sabemos que nada de esto es cierto.