A veces navego por la red en busca de divulgaciones científicas pero sin una clara planificación (nada recomendable) lo que me lleva a encontrar titulares que más parecen de ficción que de divulgación. Vean estos ejemplos: "El hambre y su poder genético", "Las embarazadas varían la genética de su hijo aún si el óvulo era donado". Son llamativos, ¿verdad? Sí, pero me inducen a crear la primera ley de los titulares: "A más llamativo, más falso". Corresponde a los lectores no creer lo que parezca malo, dudar de lo que parezca bueno y siempre profundizar, indagar, investigar para conocer la verdad de la información.