"Vivir en el mundo sin conocer las leyes de la naturaleza es como ignorar la lengua
del país en el que uno ha nacido"


Hazrat Inayat Khan (místico musulmán sufí)
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- ¿La homosexualidad está en nuestros genes?

 
Un trabajo publicado este mismo mes sugiere que la homosexualidad puede estar causada por la transmisión generacional de marcas epigenéticas que deberían haber sido borradas del ADN. Estas marcas determinan una elevada sensibilidad a la testosterona en los embriones masculinos, XY, y una baja sensibilidad a esta hormona en embriones femeninos, XX. Estas marcas deben ser borradas antes de que puedan pasar a los descendientes. En caso de transmitirse por un espermatozoide con el cromosoma X, daría lugar a una hembra masculinizada. Si fuese transmitido por el óvulo materno daría lugar a un varón afeminado en el caso de recibir un cromosoma Y normal del padre. Tendríamos un curioso caso de herencia de un carácter, la homosexualidad, sin que haya un gen que lo codifique.


Pocas culturas hay en las que se dé más atención a la sexualidad que en la occidental de los últimos cien años. Más que atención, en muchos casos ha sido obsesión la implicación de la sexualidad en asuntos sociales, laborales, científicos, religiosos, etc. En esta implicación no sólo entran las competencias y papeles de machos y hembras en el mundo moderno, sino la aceptación o rechazo de las orientaciones sexuales que se separan de la bendecida heterosexualidad.

En la mayoría de las culturas, no en todas (los aristócratas de la antigua Atenas y Japón practicaron la bisexualidad de forma abierta, y Platón proclama en su Simposium que el amor profundo y la intimidad intelectual solamente son posibles con otro hombre), la homosexualidad ha sido proscrita, perseguida, incluso severamente castigada por políticos y religiosos. La misma Ciencia ha confirmado a veces la idea de Kuhn de que las teorías científicas reflejan las ideas aceptadas socialmente en cada época por lo que están impregnadas del contexto histórico y sociológico, cuando ha condenado la homosexualidad a una enfermedad que había que curar (el 1 de enero del próximo 2013 entrará en vigor, por primera vez en los EE.UU. y sólo en el estado de California, la prohibición por ley de las llamadas "terapias reparativas" para curar la homosexualidad; ¿y tienen la desfachatez de decir que es el país de la democracia y de la libertad?).

A este rechazo probablemente contribuyó la idea de los sicoanalistas de que un homosexual se hace, no nace. De acuerdo con esta interpretación, si la orientación sexual cambia a una dirección "errónea" por el ambiente, se puede llevar a la dirección "correcta" por métodos educativos severos.

Aunque la ciencia del último siglo ha dado algunas pruebas sobre la base biológica de la orientación sexual, fundamentalmente por estudios hormonales y neuroanatómicos, éstas no han sido nunca concluyentes. Los estudios sobre la herencia de la homosexualidad, por el contrario, han producido pruebas más convincentes sobre su origen genético.

Es famoso el estudio de Baileyy Pillard en el que presentan la concordancia de la orientación sexual entre hermanos gemelos (comparten todo el genoma y se han desarrollado en el mismo ambiente intrauterino y postnatal), mellizos (a veces mal llamados gemelos dicigóticos, pueden compartir un gen paterno o materno con una probabilidad del 50% y comparten el mismo ambiente antes y después del parto), hermanos de diferente gestación (comparten los genes con el 50% de probabilidad, no comparten el ambiente intrauterino y parcialmente el postnatal) y hermanos de adopción (no comparten ningún gen ni el ambiente intrauterino y sólo comparten parcialmente el postnatal).

Los datos que obtuvieron se resumen en un 52% de concordancia de la homosexualidad entre gemelos, que baja al 22% entre mellizos, 9,2% entre hermanos y 11% entre hermanos de adopción. La interpretación fue el origen genético del carácter analizado, dado que en los gemelos y mellizos, desarrollados en el mismo ambiente, disminuía la concordancia a la mitad al disminuir a la mitad el parecido genético.

Un par de años después del mencionado trabajo se publicó un controvertido estudio en el que se afirmaba la relación entre la homosexualidad masculina y la región cromosómica Xq28. Esta región fue bautizada en ciertos círculos como el gen gay. Seis años después fue contundentemente rechazada esta asociación .

Recientemente, y aprovechando el conocimiento de la secuencia del cromosoma X, se ha visto que la región Xq28 comprende los genes relacionados con 40 de las 300 enfermedades ligadas al cromosoma X, todas ellas sin relación alguna con la orientación sexual.

La historia sobre si se nace con la homosexualidad o se hace con el ambiente tiene su último capítulo (por ahora) en la revisión publicada hace escasos días en la que se sugiere como origen de la homosexualidad una causa epigenética.

Según se describe en este trabajo, la principal diferencia entre un feto XX y otro XY es su sensibilidad a las hormonas de la sexualidad, fundamentalmente a la testosterona. La concentración de esta hormona experimenta variaciones muy fuertes durante el embarazo que no afectan al desarrollo sexual del feto dado que mientras el feto XY es muy sensible, el XX es prácticamente insensible a esta hormona. Las marcas de sensibilización o insensibilización a las hormonas, basadas en la metilación del ADN en las secuencias que controlan los genes que determinan los caracteres sexuales y la modificación de las histonas unidas a estas mismas secuencias de control génico, aparece muy temprano en el desarrollo embrionario transmitiéndose tanto a las células somáticas (que darán todos los órganos del cuerpo) como a las germinales (que darán los futuros gametos).

En las células gaméticas se sabe que estas modificaciones de las secuencias reguladoras estarán presentes durante toda la vida de ambos tipos celulares. Pero si mantuvieran siempre, daría lugar a que todos los espermatozoides tendrían activos los genes masculinizantes y los óvulos los genes feminizantes. Esto podría dar lugar a que todos los embriones tendrían predeterminada la modificación epigenética de sus genes e, independientemente de su sexo genético, tendrían activos la mitad de sus genes masculinizantes y la mitad de los feminizantes que daría lugar a un intersexo generalizado.

Dado que esta posibilidad causaría la desaparición de la especie, este mecanismo sería seleccionado en contra y no podría mantenerse. Por el contrario, se sabe que estas marcas epigenéticas se borran antes de la fusión de los dos pronúcleos en el óvulo fecundado y durante las primeras divisiones del embrión debido a la desaparición de las metilasas del ADN. Aunque la gran mayoría de los genes pierden su marcas gaméticas muy temprano durante el desarrollo embrionario, algunas marcas permanecen, serán los genes que conduzcan a la impronta paterna.

Cualquier mecanismo que proteja un embrión XX de concentraciones elevadas de testosterona durante el desarrollo debe ser favorecido por la selección natural. La misma lógica se aplica a la protección de los embriones XY de concentraciones demasiado bajas de esta hormona.

Volviendo a la homosexualidad, aunque hay pruebas muy contrastadas de la asociación familiar de la homosexualidad, tanto masculina como femenina, lo que indicaría su determinación por algún gen, ninguno de los esfuerzos realizados en esa dirección ha podido encontrar ningún gen de la homosexualidad. Esto ha conducido a la sugerencia de un mecanismo epigenético como la causa de la herencia de este carácter.

Si alguna de las marcas, de antifeminización en el espermatozoide o de antimasculinización en el óvulo, escapase al ciclo generacional de borrado mencionado más arriba, daría lugar a que algunos caracteres sexuales fuesen discordantes con el sexo genético.

Esta discordancia podría desembocar en la feminización del embrión masculino o masculinización del femenino origen de la homosexualidad en el adulto. De demostrarse esta sugerencia tendríamos una característica hereditaria no determinada por un gen, al menos no directamente.


Un tema parecido puede verse en la entrada http://alfoogle.blogspot.com.es/2013/11/paternidad-hermafroditismo_21.html

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