Hace unos años un medio de comunicación realizó una encuesta en varios países centroeuropeos en la que se preguntaba a la gente por la calle sobre si sabía si cuando comía una verdura comía genes y si cuando comía un vegetal transgénico comía genes. Un 80% de los encuestados respondieron que no comían nunca genes pero que sí se comían si el alimento era transgénico. Esta encuesta demostró el bajísimo grado de cultura