"Vivir en el mundo sin conocer las leyes de la naturaleza es como ignorar la lengua
del país en el que uno ha nacido"


Hazrat Inayat Khan (místico musulmán sufí)
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- Genes que producen colores: Pelos

Tercero de la trilogía dedicada a los colores

Hay un único rasgo, que sólo ocurre en la especie humana, que está totalmente determinado por los genes con muy escasa influencia ambiental en varones, pero con una determinación casi totalmente ambiental en las hembras. No hace falta que les diga de qué rasgo hablo.



Efectivamente, cuando vemos el color del pelo de una mujer, joven y menos joven, acertaremos más frecuentemente si pensamos que no es su color natural. Pero para hablar de los genes que determinan el color del pelo y su herencia, es evidente que tenemos que excluir cualquier manipulación.

Los colores "verdaderos" del pelo son, de mayor a menor frecuencia en la población mundial: negro, marrón (castaño), rubio, rojo y blanco (gris), aunque también se dan frecuencias diferentes en diferentes poblaciones, por ejemplo los colores oscuros son más frecuentes en África, Asia y sur de Europa, mientras que los más claros son frecuentes en el norte europeo. Además se dan con bastante frecuencia las mezclas intermedias entre cada pareja de colores.
El color del pelo (Rees 2003) se debe a la cantidad y tipo de melanina que fabrican los melanocitos que se encuentran en el folículo piloso y que, como ya contaba en las anteriores entradas sobre el color de ojos y de piel, se debe, fundamentalmente, a la expresión de los genes MC1R, SLC24A4 y OCA-2 (Han 2008), aunque hay muchos más genes que pueden influir en este rasgo. El primer gen es el determinante del tipo de melanina que se sintetiza: eumelanina negra, eumelanina marrón o feomelanina rojizo. El segundo influye sobre el número de melanocitos y, por tanto, en la intensidad del color. El tercero es el que causa que se sintetice la melanina en cantidades altas, medias, bajas o que no se sintetice. Combinando las diferentes variantes de cada gen nos dan la gran variedad de colores que podemos observar.

Ya que está determinado por los genes, y éstos no varían, ¿tenemos el mismo color de pelo a lo largo de nuestra vida? Pues no, no siempre tuvimos ni tendremos el mismo color de pelo.

El pelo con el que nace un bebé no se el definitivo. Ese pelo suele ser de color claro y se cae durante los primeros meses de vida, incluso hasta el año, para ser sustituido por otro de color más oscuro, aunque no son raros los bebés que nacen con un pelo oscuro y a los seis o siete meses lo cambian por el definitivo de color rubio. A partir del año y medio es cuando el color será lo más parecido al que tendrá de adulto.

La intensidad del color depende de la cantidad de melanocitos que tengamos en los folículos pilosos. Estas células no se regeneran cuando se van perdiendo con los años, lo que causa que cuando nos hacemos mayores el color del pelo decrece y el nuevo pelo saldrá con menos cantidad de melanina y será gris y blanco. Cuándo se da esta pérdida de melanocitos está también determinada por los genes que hemos recibido. Por ejemplo, el 40% de la población norteamericana tiene el pelo gris al cumplir los 40 años, pero también hay casos de pelo blanco desde la infancia.

La cantidad de melanina puede, también, disminuir por otras causas como una enfermedad autoinmune, padecer virtíligo, el síndrome de Werner o, incluso, por malnutrición.

También se da un aclaramiento del pelo por pasar mucho tiempo expuesto a un sol fuerte, como ocurre en los veranos. La pregunta que se suele hacer mucha gente es ¿por qué, con un exceso de sol, se aclara el cabello mientras que la piel se oscurece, si ambos colores están determinados por el mismo pigmento? La contestación a esta pregunta tiene que ver con el hecho de que el pelo no es un material vivo mientras la piel sí lo es.

La radiación UV que nos llega del sol es muy energética y produce la oxidación y destrucción de la melanina. Dentro de los diferentes pigmentos que poseemos en el pelo, la feomelanina es más estable que la eumelanina negra, pero menos estable que la eumelanina marrón. Mientras la eumelanina negra y la feomelanina continúan degradándose, el pelo se vuelve gradualmente color naranja, después amarillo y por último blanco. Como el pelo no está vivo, no puede regenerarse y quedará del color que haya cogido por el blanqueo hasta que crezca el nuevo pelo con su color original.

El cabello rubio puede tener casi cualquier proporción de feomelanina y eumelanina, pero ambas sólo en pequeñas cantidades. Más feomelanina crea un color rubio dorado y más eumelanina crea un rubio ceniza. Muchos de los niños que nacen con el pelo rubio desarrollan pelo más oscuro a medida que suman más años.

El pelo rubio se da en una baja proporción de humanos y ésta disminuye con la edad; algunos estudios indican que sólo el 2 por ciento de la población mundial es rubio natural. La frecuencia de rubios tiene sus valores máximos en el norte de Europa y en Oceanía. Pero, a diferencia de los norteeuropeos rubios, que suelen ser de piel muy pálida, en algunas zonas de Oceanía se dan con bastante frecuencia personas de piel muy oscura y pelo rubio (ver fotos). Los rubios de estas dos zonas geográficas son muy diferentes genéticamente y, como consecuencia, con orígenes evolutivos bien distintos. En trabajos muy recientes se ha determinado que el pelo rubio se debe en el norte de Europa (Guenther 2014) a una mutación en el gen KITLG, que determina una proteína conocida como el factor estimulante de células troncales.