"Vivir en el mundo sin conocer las leyes de la naturaleza es como ignorar la lengua
del país en el que uno ha nacido"


Hazrat Inayat Khan (místico musulmán sufí)
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- La huella de ADN


¿Se ha fijado que en los nuevos DNI ya no está nuestra huella dactilar?  En su lugar el nuevo DNI viene equipado con un circuito integrado o chip con la información de los datos del DNI, huella y fotografía digitalizados. Además, quizás en un futuro, este chip llevará, además nuestra huella de ADN. 


¿Qué información contiene la huella de ADN?, ¿cómo se obtiene?, ¿para que sirve?


La huella de ADN fue descubierta por Alec Jeffreys en el laboratorio de Genética de la Universidad de Leicester, Inglaterra, en 1982, y desde entonces ha venido siendo utilizada por la policía de muchos países para la identificación de personas y de restos humanos de grandes catástrofes. El éxito de esta tecnología ha hecho que se amplíe a las identificaciones de restos humanos históricos como momias, estudios sobre la evolución y migraciones de los humanos en la colonización del planeta, y a las industrias relacionadas con la agricultura, ganadería, alimentación y a cualquier tipo de estudio en el que esté implicado algún ser vivo.

El ADN que compone nuestro genoma está formado por 23 moléculas de ADN, una por cada cromosoma, que suman entre todas ellas los tres mil doscientos millones de letras (A, T, G y C) que contienen los aproximadamente 30.000 genes que determinan todas las estructuras de las que estamos hechos y las funcionalidades que nos hacen ser como somos; y todo esto en el interior del núcleo que se encuentra en cada una de nuestras células.

Un gen se encuentra en la secuencia de unas mil o dos mil letras, por lo que todos los genes ocupan entre 30 y 60 millones de letras. Tomando el valor más alto, nuestros genes no llegarían a ocupar el 2% del genoma. El 98% restante son múltiples secuencias de letras repetidas entre decenas y millones de veces, restos evolutivos de genomas de virus inactivos y secuencias sin función aparente alguna.

Entre estas secuencias repetidas hay algunas relativamente cortas, de unas 10 a 30 letras, que se repiten en tándem, unas detrás de otras, en número variable de unas personas a otras. Se conocen muchas de estas secuencias y son fácilmente localizables en el ADN.

Cada una de nuestras células contiene dos genomas completos, uno proveniente de nuestra madre y otro de nuestro padre, y en cada una de estas copias el número de veces que estará repetida cada una de estas secuencias será distinto. Por tanto, si analizamos el número de repetición de una secuencia determinada obtendremos dos números, o dos bandas de ADN que tienen diferente movilidad en un gel (imagen izquierda). Si analizamos dos secuencias obtendremos cuatro bandas y si en el análisis utilizamos las 13 secuencias utilizadas por el FBI norteamericano obtendremos 26 bandas.

La huella de ADN de una persona consiste en el número de veces que tiene repetida cada una de las secuencias analizadas que, al ser analizadas en un gel, se obtienen dos bandas por secuencia que recuerdan un poco a un código de barras. Estas secuencias no contienen información alguna sobre los genes de la persona estudiada por lo que de esta huella no se puede obtener más información que una serie de números que indican las repeticiones de unas secuencias repetidas y no contienen más detalles del donante del ADN. Es como si nos dieran el número del DNI con 52 dígitos (cada banda está determinada por dos dígitos), difícil de recordar pero mucho más personal. Ese número lo iríamos dejando marcado en casi cada objeto que tocásemos y, sobre todo, en la servilleta con la que nos limpiemos la boca tras beber o comer, en un sello o sobre pegado con nuestra saliva, en la colilla que tiremos de un cigarrillo, en la raíz de un pelo (arrancado, no cortado) y en cualquier fluido corporal como sangre, semen, saliva, orina, etc.

Del párrafo anterior podemos deducir que el ADN necesario para obtener la huella de una persona se puede obtener de cualquier parte del cuerpo que contenga células, y células, como las de descamación de la piel, las vamos dejando en todas partes. Comúnmente se suele utilizar un frotis de los laterales del interior de la boca.

¿Para que podría servir? Desde un punto de vista judicial se usa en la identificación de un delincuente o la determinación de paternidad, también sirve para la identificación de los restos humanos tras una catástrofe, y, con menos exactitud, para la cercanía a una determinada familia, grupo nacional y grupo étnico.

¿Existe alguna probabilidad de que mi huella de ADN coincida con la de otra persona? Es evidente que cuanto más estrechamente emparentados estén dos personas más probabilidad habrá de que compartan algunas bandas, pero que tengan todas las bandas con los mismos número de repetición es prácticamente imposible.

Un ejemplo lo dejará más claro. Las personas más estrechamente emparentadas son los hermanos. Supongamos que el padre tenga de una secuencia dada los números de repetición a y b, y la madre tenga para esa misma secuencia los valores c y d. Las combinaciones que pueden formar son cuatro: ac, ad, bc y  bd. Si analizamos dos secuencias se podrían formar 4 con la primera y 4 con la segunda que daría un total de 16 combinaciones diferentes. Si analizáramos las 13 secuencias usadas por el FBI tendríamos 4 elevado a 13 que da para más de 67 millones de hijos distintos. Luego la probabilidad de que dos hermanos tengan la misma huella de ADN es de uno entre sesenta y siete millones (¿alguien conoce alguna familia con tantos hijos?). Por supuesto, en este análisis quedan excluidos los hermanos gemelos que, al provenir de una misma célula huevo, tienen el mismo genoma y, lógicamente, la misma huella de ADN. 

Por otro lado, la probabilidad de compartir la misma huella de ADN dos personas no emparentadas es de uno entre siete mil setecientos billones, es decir, se daría un caso entre todos los habitantes de un millón de planetas como el nuestro. Parece que estas probabilidades son lo suficientemente bajas como para convencer a cualquier juez sobre la identificación de un culpable.

Esta seguridad, el hecho de que vayamos dejando nuestro ADN por todas partes y la absoluta imposibilidad de manipular esta identificación son las cualidades que hacen de este método el mejor sistema posible para identificar a las personas ... por ahora.

(Una mayor detalle de esta técnica y sus aplicaciones puede encontrar en el libro DESTINADOS  POR  EL  AZAR del autor de este blog)

1 comentario:

  1. Hola, Alfonso. Enhorabuena por explicarlo tan claro. Sólo algunos matices, que he ido aprendiendo (o eso creo) de los cursos de criminalística que vine organizando los veranos pasados, aunque supongo que los conoces y los sacrificas en aras de la claridad.
    En realidad, la probabilidad de que un determinado individuo tenga un "asociado" con el mismo patrón depende de los alelos concretos de que sea portador para cada microsatélite y de la comunidad reproductiva en la que se encuentre, ya que las frecuencias de los distintos alelos pueden ser muy diferentes, y varían además de una población humana a otra. Para presentar rigurosamente los datos en un juicio, se requieren estudios poblacionales previos que incluyan el dato de la frecuencia relativa de los alelos observados. En función de ello, se calculan las probabilidades de encontrar por azar otro individuo idéntico al que suministra la prueba indubitada. Esta probabilidad suele ser bastante mayor que uno entre un millón de planetas (que probablemente debe ser la mínima para una combinación de los alelos más infrecuentes).
    Por otra parte, la policía española, y otras, usan 15 (en vez de 13, pero incluyendo los 13 originales del FBI) marcadores autosómicos y otra amplificación específica más para determinar el sexo.
    Finalmente, en los restos humanos con ADN más degradado (como en momias o en cadáveres mal conservados) o con muy escaso número de células (caso de ciertos restos biológicos en la escena de un crimen) se usa con frecuencia el análisis de ciertas secuencias del ADN mitocondrial, ya que el número de cromosomas mitocondriales por célula es mucho mayor que el de las secuencias nucleares y son más fácilmente amplificables para su análisis.
    Repito: enhorabuena por la excelente explicación del proceso y por mantener esta página tan interesante.

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